lunes, 18 de mayo de 2009

Cuidados de los conejos

Muchos son los amantes de estas simpáticas mascotas que poco a poco se han introducido en nuestros hogares, también es verdad que en muchas tiendas nos lo venden como conejos enanos y ese conejo crece sin parar hasta alcandar los 2 y 3 kilos.

En este post os pondré los cuidados mas generales, ya sabemos que la alimentación consta de comida especiales a base de semillas con los aporte en forma de pienso estrusionado con minerales y los demás nutrientes. Sin abusar mucho de las verduras.


SUJECION.

Los conejos son animales frágiles, los músculos de sus patas traseras con potentes y a un movimiento brusco mal sujetos podría provocar la rotura de su propia columna.
Una forma de sacar un conejo de su jaula es coger un puñado de piel del cuello del animal, manteniéndole la cabeza hacia arriba mientras jala el cuerpo hacia usted y colocando inmediatamente su otra mano debajo del trasero del animal para soportar el peso de su cuerpo.


Debemos asegurarnos de no dejar que el cuerpo del animal cuelgue libremente y de no levantarlo por el estómago ni por las orejas. Recuerde que debido a que los conejos se acarician los unos a los otros alrededor de los ojos, de las orejas, de punta de la nariz, de la parte superior de la cabeza y por su lomo, pueden pensar que usted es un alma gemela si los acaricia también en esas partes.

CONTROL DENTAL.

Durante toda la vida del conejo hay un crecimiento de los dientes y si no tiene un desgaste normal puede haber una maloclusión y el animal no pueda comer adecuadamente.


El veterinario debe determinar si esto es causa de una alimentación errónea o si ya proviene de una anomalía congénita; cualquiera que sea la causa, cortará el exceso de dientes.
Si observamos que el conejo se encuentra apagado y deja de comer... llévelo al veterinario.
Tienen que desgastar sus dientes, para ello apórtele siempre heno, y cosas que pueda roer.


DOS TIPOS DE EXCREMENTOS.

Cuando comentamos a nuestros clientes que los conejos defecan dos veces y deben tener acceso a que se lo coman , nos miran con cara de asco, hasta que le eplciamos que los conejo eliminan a parte d ela tipica cagarrutas, otras de tamaño similar, redondas y brillantes, son excrementos vitaminados que los conejos los recogen directamente del ano y se la tragan sin masticar, pasando de nuevo por el intestino y aprovechando vitaminas y minerales que necesitan, de ahi que su cama a pesar de tener una rejilla, debe ponerse una cama debajo pero que este en contacto con la rejilla por si una de estas "heces" se le cae y pueda recogerla.
CEPILLADO.
El pelo del conejo los proteje de las condiciones ambientasles.


Es importante matenerlo en buen estado , para ello con un suave cepillo se realiza un cepillado del pelaje una vez a la semana, eliminando los pelos sueltos, y dos veces a la semana cuando están mudando. También se puede limpiar el pelaje acariciando al conejo con una manopla especial, que se puede adquirir en tiendas de animales; los conejos disfrutan de este tipo de cuidado como si se tratara de un masaje.
Al acabar de cepillar al conejo, si se efectúa la acción del cepillado sobre una tela blanca, se hacen inmediatamente visibles los ectoparásitos que pueda tener el animal como pulgas, ácaros y malófagos, y se pueden tomar enseguida medidas contra ellos. ¡El cepillado debe incluir también los dorsos de las patas! Éstos deben estar siempre limpios, sin grietas ni heridas. Así mismo hay que revisar si está limpia la zona anal, libre de pelos enganchados.

EL CUIDADO DE LAS UÑAS.
El control de las uñas es muy importante ya que los conejos en un piso, tienen poca oportunidad tanto de escarbar como de cavar. Las uñas delanteras (cinco, una de ellas ladeada) crecen más deprisa que de las patas traseras. Cuando encontramos las uñas curvadas en forma de hoz y señalando hacia el interior hay que proceder a cortarlas. Si aún no se ha hecho nunca es recomendable consultar al veterinario.







Si lo desea le enseñarán cómo proceder de la manera más fácil. Para conseguir un corte limpio y liso, hace falta un cortauñas especial. Es mejor realizar la operación entre dos personas.

Una sujeta al animalito sobre el regazo o el brazo, fijando la pata y retirando al mismo tiempo los pelos, de manera que la otra persona pueda disponer del cortauñas tal como se muestra en la ilustración. Si todo esto se hace bajo una buena fuente de luz se puede observar a contraluz la parte de la uña llena de nervios e irrigada de sangre. Se debe efectuar el corte dejando que sobresalga un trozo de una de 5 mm más allá de esta zona.
En el caso de uñas no transparentes se recortan regularmente sólo sus puntas, de tal manera que queden con forma de arco hacia abajo.
En caso de que sangrara, mojariamos un trozo de algodon con agua oxigenda y se lo mantedriamos presionando hasta que dejara de sangrar.

CUANDO SOLTARLO POR CASA.

Cuando nuestro amigo ya se ha acostumbrado a nosotros, no rehuye la mano tendida, se deja acariciar y acepta la comida de la mano, habrá llegado el momento de ofrecerle más espacio dejándolo suelto por la vivienda.

A la hora de permitir permanecer sueltas a nuestras mascotas es preferible que preparemos una habitación específicamente para estas salidas y no que las dejemos correr a su libre albedrío por toda la casa. Hay habitaciones prohibidas, como la cocina o el baño, por los peligros que entrañan, y controlar que todas las habitaciones sean seguras es demasiado complejo, a parte del riesgo que existe de que en determinado momento no sepamos donde está nuestro pequeño amigo.

Cuando permanecen sueltas las mascotas siempre son capaces de causar un algún estropicio de mayor o menor envergadura bajo las narices de su guardián, o son capaces de escaparse en un visto y no visto, así que no tenemos más que pensar lo que serían capaces de hacer en un par de horas a sus anchas. Mascotas fugadas, figuritas rotas, alfombras destrozadas, madera roída... la lista es extensa. Por nuestra seguridad y tranquilidad y por el bien de nuestra mascota, es indispensable que siempre haya alguien presente para echar una mano a nuestro pequeño amigo si se mete en problemas.

Cables eléctricos y enchufes. Uno de los principales peligros que acecha dentro de nuestros hogares es la corriente eléctrica. Una mascota no sabe lo que es la electricidad, y por tanto no sabe como protegerse de ella. Para cualquiera de nuestros animales, un cable eléctrico es simplemente una "cosa" alargada y de consistencia gomosa muy apetecible para roer o masticar. Un enchufe es simplemente un hueco en el que pueden esconderse valiosos tesoros o simplemente algo interesante para comer. La habitación en la cual vayan a mantenerse sueltas nuestras mascotas deberá tener los enchufes protegidos por un sistema similar al que se emplea en el caso de los niños. No deberá haber cordones eléctricos a la vista sin proteger o cubrir, y si están presentes, deberemos desconectarlos para que no pase electricidad a través suyo. Los cables eléctricos son frecuentemente objeto de ataque por los dientes de nuestras mascotas, así que tras su periodo de libertad, conviene revisarlos todos por si han sido masticados, no vaya a ser que en el peor de los casos los electrocutados seamos nosotros, o como poco, nos llevemos un buen susto.
Radiadores y similares.

Una vez que hayamos verificado que no hay posibilidad de fuga, y que el riesgo de electrocución al menos aparentemente es reducido, pasaremos al siguiente peligro de la lista. Un hurón, por poner un ejemplo, no sabe lo que es una bombilla, un radiador o una estufa de butano. No sabe que queman, y muchas veces no descubre que es así hasta que lo comprueba de manera empírica. Si se aproxima lentamente, es probable que se percate de que estos elementos desprenden calor, y que por tanto inicialmente al menos, tenga cuidado, sin embargo, no siempre la aproximación será cuidadosa. Puede ser que esté distraído con otra cosa, jugando o corriendo de un lado a otro, y en estos casos, el aprendizaje suele ser mucho más doloroso. Aún cuando nuestra mascota sepa que un radiador o una bombilla son potencialmente peligrosos, puede acercarse demasiado en un momento de descuido. La mejor manera de evitar los problemas es prevenirlos. Así que cualquier elemento susceptible de quemar a nuestras mascotas debe ser protegido, de tal manera que resulte inocuo, o si no es posible, desconectado. Las estufas y otros elementos eléctricos de calefacción son doblemente peligrosos, además de quemar pueden ser causantes de electrocuciones. En estos casos deberemos preocuparnos de que los cables eléctricos estén fuera del alcance de nuestras mascotas o debidamente protegidos de sus dientes y garras.
Barreras invisibles.
Aunque nos puede parecer que la presencia de un cristal es evidente, hay que recapacitar. Un animal asustado, o simplemente feliz y jugando no se fija precisamente mucho en por donde corre, y aunque en condiciones normales podría darse cuenta que hay un cristal que le cierra el paso, en esta situación quizás no lo perciba. Cuidado con las puertas y ventanas de cristal. Si pensamos mantener sueltas a nuestras mascotas deberíamos idear algún método para que pudiesen percibir estas barreras invisibles. Las ventanas pueden cubrirse con cortinas o podemos bajar la persiana, de tal manera que para nuestra mascota se conviertan en un muro sólido. A las puertas de cristal, muebles vitrina, etc., podemos pegarles una cartulina o un trozo de papel cebolla mientras nuestra mascota anda suelta para evitar accidentes .

Productos tóxicos y venenosos.
A muchos les sorprendería conocer el número de mascotas que muere todos los años a causa de intoxicaciones. Los animales no saben leer, y por tanto hay que evitar poner a su alcance elementos cuya ingestión pueda resultar peligrosa. Puede que creamos que el olor de una determinada sustancia evitará que un animal la ingiera, pero esto no es siempre así. Por ejemplo, se sabe que los ratones pueden llegar a comer jabón. Puede también que pensemos que su sabor les hará rechazarlo, pero desgraciadamente muchos de los productos de limpieza, abrillantadores... que se encuentra en nuestros hogares son cáusticos o corrosivos por ingestión. Puede que, simplemente con "probarlo", ya se produzcan graves lesiones. Sorprendería saber las formas tan "estúpidas" que tienen los animales de envenenarse. Entre las habituales citaremos beber agua de cubos con lejía, detergentes o desinfectantes, comer jabón, comer o beber ambientador, probar el lavavajillas... ¿Qué debemos hacer para evitar problemas? La respuesta es simple, mantener a nuestros animales alejados de todos los productos potencialmente nocivos por inhalación, ingestión o contacto. Esto implica, en primer lugar, que hay dos habitaciones prohibidas para nuestras mascotas, el baño y la cocina. En estos dos lugares, a parte de otros peligros, se concentran la mayoría de los productos que podrían resultar peligrosos como fármacos, limpiadores, jabones, detergentes, insecticidas... En segundo lugar, antes de dejar a nuestra mascota que salga a darse un paseo, hay que asegurarse de que no haya a su alcance ninguno de estos productos. Ojo a los ambientadores, es frecuente olvidarse de su presencia y sin embargo es muy probable que no pasen desapercibidos para nuestros inquisitivos animales. Idénticas precauciones han de tomarse con los fármacos. Si nos tomamos una aspirina, guardemos la caja en un lugar seguro, no vaya a ser que nuestra ardilla las encuentre antes que nosotros. El único lugar seguro para este tipo de productos es aquel en el que estén físicamente separados de nuestras mascotas. No vale decir "no llegarán a la estantería" o "aquí no lo encontrarán". Es sorprendente ver la de cosas que pueden hacer nuestros animales y la de lugares que pueden alcanzar que creíamos imposibles. Mientras nuestras mascotas estén sueltas el mejor lugar para guardarlos es en un recipiente armario o habitación en el que les sea imposible entrar. Mucho ojo, que no haya ningún lugar por el que se puedan colar para alcanzar estos depósitos de tóxicos. Una nota final. Algunos productos incluyen en sus etiquetas "seguros para las mascotas", debemos tomar estas indicaciones con toda la cautela del mundo. Puede ser que realmente se haya ensayado la inocuidad de estos productos sobre perros y gatos, por poner un ejemplo, pero es casi seguro que no se habrá ensayado con hurones, lirones enanos africanos o jerbos. Puesto que no podemos estar seguros, la norma a seguir en estos casos es que es mejor pecar de cauteloso que no lamentarnos. Es mejor que consideremos estos productos tan peligrosos como los ordinarios, será la manera más sencilla de evitarnos quebraderos de cabeza.

Comida potencialmente nociva.
Generalmente los productos que nosotros ingerimos tienden a no sentarles excesivamente bien a nuestras mascotas. La sal, especias, aditivos... resultan perjudiciales para la mayoría de los animales con los que contamos en nuestras casas. Podríamos pensar que por que coman un poco alguna vez no les va a pasar nada. Efectivamente, podría ser así, pero también hay ejemplos en el sentido contrario. Uno muy claro lo tenemos en el chocolate. Les resulta especialmente apetecible a la mayoría de los animales, y sin embargo para muchos constituye un auténtico veneno.
Otros ejemplos son las bebidas con cafeína, alimentos con glucosa o muy grasos para animales que no los toleran, la lactosa también.
Aun cuando voluntariamente no les demos a nuestras mascotas estos productos, los pueden tomar en un descuido, se nos pueden caer al suelo, olvidarlos encima de un mesa y que se deslicen hasta ellos... Revisemos la habitación en la que vaya a permanecer nuestra mascota para asegurarnos de que nadie se ha olvidado de un paquete de chocolatinas, evitemos comer cuando nuestras mascotas estén a nuestro alrededor, o si lo hacemos (cosa poco recomendable) tengamos mucho cuidado de que no se lleven a la boca nada que pueda hacerlos daño.
Espero que os sirva de ayuda estos consejo, para cualquier aclaracion ya sabeis com poneros en contacto conmigo via email.