sábado, 6 de noviembre de 2010

Los perros reconocen la cara de sus propietarios


Los animales prefieren mirar y seguir a sus propietarios antes que a un extraño y están tan compenetrados con las personas que son capaces incluso de reconocer algunas de sus expresiones faciales.

Paolo Mongillo de la Universidad de Padua (Italia) llevó a cabo un estudio cuyo objetivo era el de investigar de qué modo los animales se fijaban en una persona antes que en otra o, dicho de otra manera, cuánto "preferían" a sus propietarios. El experimento consistía en colocar al perro en una habitación vacía y hacer pasar por ella varias veces al propietario y a otra persona totalmente desconocida para el animal. La persona caminaba en direcciones opuestas, de modo que pasaba por delante del perro muchas veces y los investigadores midieron el tiempo que pasaba mirando a las dos personas. Después las personas abandonaron la habitación por diferentes puertas y se permitió que los animales se dirigieran a una de ellas. "Muchos animales miraban a su propietario la mayor parte del tiempo y depués escogían esperar en la puerta por donde se había ido éste", afirmo el Dr. Mongillo. La segunda parte del estudio fue igual que la primero pero los propietarios se taparon la cabeza con bolsas de papel. Los perros estuvieron mucho menos atentos a sus propietarios, lo que indica lo mucho que los perros confían en la cara humana para su reconocimiento. Los perros salvajes se fijan en señales corporales de otros animales de su grupo social, sin embargo otros estudios, entre ellos el presente, indican que los perros domésticos están tan compenetrados con los grupos sociales humanos que incluso son capaces de reconocer algunas de sus expresiones faciales. Según Mongillo "esto es un subproducto de cientos de años de domesticación".
Perros y demencia
En otra parte del estudio, el equipo investigó los efectos del envejecimiento en la atención de los perros. Los más viejos (más de 7 años) eran menos capaces de concentrar su atención en el propietario y también era menos probable que escogieran la puerta de su dueño. "Hay estudios -concluyó Mongillo- que muestran que el envejecimiento canino es similar al humano en términos de daño cognitivo".
Fuente: Revista Argos