miércoles, 10 de mayo de 2017
Declaración Universal de los Derechos de los Animales
lunes, 1 de mayo de 2017
Mi perro tose mucho
Es a los perros lo que la gripe a los humanos. Con el cambio de temperaturas de las últimas semanas, las clínicas veterinarias están recibiendo estos días un goteo constante de mascotas aquejadas de la denominada «tos de la perrera». Y es que el síntoma principal de esta patología es una tos muy fuerte, tanto que parece que el perro se está ahogando.
Esta enfermedad, popularmente conocida como «tos perruna» se está dejando sentir estas semanas con especial intensidad. Los propietarios acuden alarmados porque la tos es muy escandalosa».
Aunque esta dolencia no se contagia de los perros a los humanos, sí es muy fácil de transmitir entre los canes por contacto directo, por lo que es muy común que esta enfermedad se dé en sitios donde hay muchos perros hacinados, como perreras o residencias caninas, ya que surge en forma de brotes provocados por bacterias y virus respiratorios. De hecho, «en algunos hoteles de mascotas es obligatorio llevar al perro vacunado frente a esta enfermedad», aconsejan los veterinarios.
Curados en cuatro días
La «tos de las perreras» es una infección de las vías respiratorias altas, en concreto de la laringe y la tráquea. En principio esta dolencia transcurre sin mayores complicaciones, «pero si no se trata a tiempo se puede complicar y derivar en problemas de pulmón», explican.
La enfermedad puede ser también grave en el caso de perros mayores o inmunodeprimidos. El tratamiento más habitual de esta enfermedad «es con antiinflamatorios y antibióticos» y la clave «es detectarla cuanto antes para que su evolución sea lo más corta posible», aseguran. Y es que los perros aquejados de esta enfermedad y tratados a tiempo pueden estar curados en cuatro días. Si se deja pasar demasiado tiempo, la enfermedad puede prolongarse hasta dos semanas.
Fuente: diario se Murcia
sábado, 29 de abril de 2017
Leishmania: síntomas, prevención y tratamiento
La leishmania o leishmaniosis es una enfermedad muy agresiva que afecta especialmente a los perros, pero que también puede darse en gatos e incluso en humanos.
Estar bien informado es básico para una correcta prevención. Por eso hoy te respondemos todas las dudas sobre la leishmaniosis en perros.
¿Cómo se contagia la leishmania?
La leishmania es una enfermedad transmitida por un mosquito(Plhebotomus o flebotomo) y provocada por un parásito microscópico (Leishmania spp).
La leishmania no se contagia por el contacto directo entre individuos de la misma especie, sino que es necesario que haya un intermediario de otra especie. En este caso, el mosquito.
¿Hay perros más sensibles a la leishmania?
La enfermedad es especialmente frecuente en perros de algunas razas como el Pastor Alemán y muy rara en razas como el Podenco, que parece ser prácticamente inmune. La sensibilidad depende del tipo de inmunidad que desarrolle el animal. La probabilidad de que un animal se infecte también depende de la exposición al mosquito y la enfermedad. Es más común en animales que pasan la noche fuera de casa.
Síntomas de leishmania
Si vives en una zona de mayor prevalencia de leishmaniosis, es normal que tu veterinario quiera comprobar si tu perro está enfermo o no.
Los síntomas pueden ser desde ninguno hasta diarreas, artritis, problemas oculares, problemas renales (con o sin síntomas), sangrado nasal o problemas cutáneos (de leves a muy graves). Si tu perro tiene la nariz reseca y nada más, puede ser que tu veterinario quiera comprobar si está infectado, ya es uno de los primeros síntomas de esta enfermedad.
Diagnóstico de la leishmania
El diagnóstico es tremendamente complicado. Podemos tener animales infectados y con la enfermedad que den negativo a las pruebas porque la enfermedad está localizada en una zona aislada, por ejemplo, el ojo. Hay animales que tienen muchos anticuerpos, pero tienen una enfermedad mucho menos severa que otros que casi no tienen anticuerpos.
Las pruebas más comunes son los test rápidos, que son muy económicos y tardan unos minutos, pero con bastante frecuencia pueden dar un resultado negativo en animales enfermos (falso negativo).
Otra prueba muy utilizada se llama IFI. Se suele enviar a laboratorio en los positivos a test rápidos o en negativos sospechosos, para decidir qué tratamiento debemos dar. Es muy difícil interpretar los resultados y decidir el tratamiento. En ocasiones se piden también análisis completos para asegurarse del estado del riñón o del sistema inmunitario. El IFI es más caro que los tests rápidos, pero aporta mucha más información (no sólo nos dice si/no, sino que nos indica cuánto).
La siguiente prueba más utilizada es el PCR. A diferencia de las anteriores, busca al patógeno (la leishmania en sí) y no los anticuerpos. Es más cara, puede detectar a animales portadores que no han desarrollado la enfermedad y nos sirve para evaluar casos difíciles en los que las otras pruebas salen negativas. Lo malo que tiene es que es tan sensible que puede encontrar la leishmania en animales que probablemente nunca vayan a desarrollar la enfermedad.
Hay otras pruebas como los raspados conjuntivales, o punciones ganglionares o medulares. Son menos habituales, pero son la manera más fideligna de saber si el animal padece leishmania.
Prevención y tratamiento de la leishmania
Si detectamos la enfermedad cuando el animal aún no tienen síntomas, es mucho más fácil que se cure. Puede bastar con un tratamiento estimulante de la inmunidad. Cuando ya están enfermos es más difícil, ya que al afectar la enfermedad al riñón no podemos utilizar los mejores tratamientos, para no dañarlo más.
Por eso, lo principal, es prevenir correctamente para evitar llegar a esa situación:
Usa pipetas repelentes. Tratan contra pulgas y garrapatas y son repelentes del mosquito de la leishmania. No todas sirven contra el mosquito, consulta con tu veterinario. Suelen durar 3-4 semanas.
Usa collar antiparasitario. De nuevo, no todos son eficaces, la duración de la efectividad varía según el collar del que se trate.
Usa collar y pipetas combinados en zonas y fechas de alto riesgo. No siempre es necesario, pero en ocasiones sí es recomendable.
Estimulantes de la inmunidad para perros sanos en zonas de alto riesgo o perros infectados que no tienen ningún síntoma.
Vacunación.
La detección precoz es fundamental. Nos puede permitir tratar antes de que la enfermedad se desarrolle o en fases menos avanzadas.
Fuente:barbiku
miércoles, 26 de abril de 2017
Envejecimiento cerebral canino - Síntomas y causas
viernes, 21 de abril de 2017
Por qué los gatos se frotan contra las cosas
Uno de los comportamientos felinos más curiosos, y uno de los que se repiten a diario varias veces, es el de frotarse contra todo: muebles, piernas, juguetes… Nuestros queridos gatos parecen estar obsesionados con algo, pero… ¿con qué?
Si te estás preguntando por qué los gatos se frotan contra las cosas, es probable que esta respuesta te sorprenda, hasta el punto de que te haga dudar de si tú eres realmente el dueño de tu casa o si por el contrario lo es tu peludo 😉 .
Dejando su rastro
Los gatos son animales que, para transmitir un mensaje, además de con los maullidos, lo pueden hacer gracias a las feromonas que se encuentran en su cara (mofletes y mentón), almohadillas, heces y orina. Debido a estas sustancias, los felinos pueden comunicarse entre ellos.
Se distinguen tres tipos: las feromonas sexuales, que son las que están asociadas al celo; las de afecto, que son las que les ayudan a estar más tranquilos; y las territoriales, que son aquellas que dejan en los muebles, camas, etc. para marcarlos, dejando constancia de que eso es suyo.
¿Es tu casa realmente tu vivienda?
Bueno, según los gatos… no. Es cierto que eres tú el que firmaste los papeles, y eres tú el que paga las facturas, pero lamento mucho decirte que los dueños tu vivienda son ellos. Al frotarse varias veces cada día contra las cosas lo que están haciendo es dejando su olor -a menudo impercetible para nosotros- para que, de ese modo, en el caso de que viniera un animal más supiera que esa casa le pertenece a ellos.
Además, estos rastros también les son muy útiles a los gatos que salen al exterior, ya que es una manera que tienen para poder orientarse y volver a su hogar.
Autora: Monica Sanchez


























